EL CORREDERA... CAMINA O REVIENTA.
El Corredera no murió, murió el hombre
JUAN GARCIA Y SUAREZ, de su madre
el apellido.
Nacido en TELDE, tierra de nobles
FAYCANES.
Un hombre, una leyenda, era hombre de
su tiempo, honesto, serio y cabal, y siempre
con un lema:
EL QUE LA HACE LA PAGA.
La sociedad de su tiempo, era protectora
del abuso, permisiva , corrosiva, haciendo
haciendo que la gente con dinero, tomara
lo que quisiera.
Pero ante la tiranía de un falangista creído,
hizo justicia a su modo a su ley, haciendose
un proscrito.
Dejo marcada su firma en el corazón del
violento falangista.
Huyó de los enfrentamientos dejando detrás
a los civiles, de los cuales repelió los
disparos que le hacían al perseguirlo.
Se convirtió en leyenda de nominal CORREDERA,
si aqui hubiera SERRANÍA, al tempranillo
llegara en fama con diferencias.
Largos años estuvo por esas cumbres perdido,
pero tuvo la desgracia que los civiles que
patrullaban los montes, reconocieran su
físico.
Detenido, arrestado, encarcelado, enjuiciado,
sentencia de jueces que de forma inexorable
le declararon culpable.
Intercedieron por el, las grandes autoridades,
civiles y eclesiales, familia, y hasta parientes
cercanos.
La justicia, sorda, ciega y muda, mandó que
se le ejecutara, en un maldito instrumento,
llamado GARROTE VIL.
Su madre quiso saber, donde su cuerpo
enterraron, el secreto del sumario, guardaron
los militares.
Y por ser de esta forma excomulgado, no se
le enterró en sagrado.
Quedó impreso en la memoria, lo contaron
en romances, de diversas las maneras.
Se escribieron en los papeles, su historia
de mil autores.
En los libros fue grabado, su vida, sus
alternancias, y su correr o revienta.
Y murió JUAN GARCÍA, pero no el CORREDERA.
En donde se imparte justicia, el espíritu del
pueblo estará siempre presente.

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